martes, 29 de marzo de 2011

Nací donde el viento confluía con un invierno de sol y escarcha,
entre un idioma cóncavo y convexo.
Fueron las aceras grises cuna.

En Madrid la luz se queda en la selva de antenas.
Las ventanas son puntos medios, guardan el calor de mediodía
y lo disponen por lotes caducos.

1 comentario:

juan bello dijo...

Me quito el sombrero. Realmente con este texto te has lucido. Me gusta mucho, no, muchísimo. Me atrevo a decir que de todo lo que has escrito es el que más me ha gustado. Y mira que es simple!

Salud & blues