sábado, 2 de agosto de 2014

Nunca me enamoraría de noche (Jack Nicholson no miente)

El viento vuelve a soplar
no sabría decirte exactamente
qué es lo que hace que las palabras
se desplomen como alfombras
y creen hogares
es la extraña sensación
de estar por una vez
en el sitio idóneo
y que nada más pese
ni el mercurio, ni la masacre
ni las guerras personales.

sentir los dedos anudados a un corazón
como papel de celofán
o como escarcha
-tal vez salitre-
con calma respirando los sístoles
con transparencia los diástoles  
la dueña de todo esto sólo puede ser
la risa, que claudica en las cuevas
donde no corre el agua de lluvia
y se lleva un soplido la tristeza
clavada en el dorso de mis manos
se incendia el alma dormida.

pase por aquí una vez
tengo un dejavú de un cielo morado
con este mismo olor
con este mismo viento
chocando contra mi espalda.



1 comentario:

Vagamundo dijo...

Frágil es el equilibrio, con estos pasos nuestros, de hilo en hilo, de vilo en vilo...