jueves, 14 de julio de 2016

Lisboa

Lisboa aulla a los turistas desde cada portal
es una loba amamantando a sus huéspedes
repartidos en la montaña rusa de sus siete colinas

Lisboa guarda ámbar en sus paredes
la luz más cálida al sur de occidente
un atardecer dormido con birrete de ultramar

Lisboa anochece y se vuelve laberinto
se prenden las voces del fado
las doces cuerdas de la guitarra portuguesa

Lisboa golpea viento y temperamento
luz y encrucijada
estrategia de un mapa de sal

con sus repechos y sus gargantas
sus puentes colgantes y su Vasco de Gama
Lisboa es el orgullo que San Jorge no quiso tragar