miércoles, 21 de julio de 2010

2.55,en Madrid hace un calor de muerte y la cama es un océano de fuego.Se me han retorcido las sábanas como lianas y la postura horizontal, hoy en soledad, no me complace.
Esta mañana he matado las horas de piscina con una entrevista a Jorge Drexler.Me resulta extremadamente incómodo tomar el sol boca arriba, pero llega un momento en que la parte de mi mente que lucha por un equilibrio en cuanto al tono moreno de mi piel exhorta -date la vuelta- y la docil de mí y mi espalda mulata rotamos haciendo caso a la parte racional y equilibrada de mi cerebro. Es entonces cuando divago sobre la poca sensibilidad de la gente (o su extremada capacidad para el sufrimiento que produce la quemadura del párpado y retina,la gente comete verdaderas atrocidades con tal de lucir palmito.Ya me pronunciaré en otro momento sobre ungüentos bronceadores como la crema Nivea o la Coca-cola, mano de santo.)
El caso es que las gafas de sol en aquel momento de enfrentamiento con el Lorenzo, a esas horas en las que da de lleno, me parecen insuficientes, y mantener el brazo elevado además de incómodo, no aporta una pose digna.Así que camuflo mi sufrimiento con una revista, me pongo al día sobre los asuntos de mi comarca y tapo los rayos fundidores de retina. Pura eficiencia, nada que no se aprenda en dos años de Economía política.
En aquellas andaba cuando ha caido en mis manos el susodicho cantautor. Como se suele decir : nunca te acostarás sin saber una cosa más (hoy no se sabe si me acostaré o no, porque mi madre anda de vacaciones y lo que tiene es que sigue muy a rajatabla eso de "a quien madruga Dios le ayuda", y mi madre es muy beata y muy amiga de la aspiradora mañanera, y mientras acabo de escribir sandeces y amanece la hora del madrugador quien sabe si habrá ocasión para pegar ojo).
Hoy he aprendido, como iba diciendo, que este hombre hace como quien dice dos días era otorrinolaringologo. Lo seguirá siendo de hecho, que tal condición no se pierde por subirse uno con una guitarrita a un escenario, ganar un Oscar y esas cosas que tiene Drexler...
Yo creo que no hay ningún otorrinolaringologo tartamudo cursando esa carrera. Y si hubiera un osado otorrinolaringologo cursándola, que esto deber ser como las meigas (haberlas hailas) olé sus narices y su decencia. Yo he copiado la palabreja del google porque he sido incapaz de escribirla, la sinceridad es máxima a estas horas de la noche.
Yo imagino, que a mi lo de imaginar me gusta mucho, a Jorge Drexler en una consulta filosofeando de donde proviene cada sonido, y por supuesto cada aparato que ayuda al diagnóstico de los males que puede tratar un otorrinolaringologo. Aunque creo que como mejor me lo imagino es dando el parte de lesiones a sus pacientes, ya se arrancó por bulerias en una ocasión.
Si alguien ha terminado de leer esta sandez fruto del insomnio y el calor veraniego le invito a que escuche narrar a Drexler: "fractura de escafoides tarsiano derecho".Genio de los genios.




http://www.youtube.com/watch?v=sd5lQ5gZcmk

1 comentario:

La sonrisa de Hiperión dijo...

Encantador blog el tuyo, un placer haberme pasado por tu espacio.

Saludos y un abrazo.