sábado, 20 de diciembre de 2014

Naufrague aquí

En el mar las cosas cambian de nombre. Así una cuerda es un cabo, no existe izquierda, sino babor; ni derecha, sino estribor.

Un marinero arraigado, de esos a los que únicamente se les mueve la tierra bajo los pies y tienen anécdotas de cantos de sirena, no entiende palabras como ventana o armario.

Así me siento en ocasiones, hay cientos de conceptos que no entiendo cuando hablo del corazón. Tengo suerte si aún encuentro otros náufragos que conocen palabras que parecen lenguaje en clave: lealtad, sinceridad, libertad.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

de tanto en cuando

He escrito vereda. Me he sentado a analizar, a echar pro y contras por la borda, me he curtido y he desafinado el mástil para masticar diciembre. Luego he trepado al borde del abismo a observar como se detiene el tiempo, allá, más lejos de lo que alcanzo. Y he tratado de responder una a una todas las preguntas:

- la luna sólo es grande en el horizonte de la carretera.
- los números que nunca quisimos nos encuentran y encuadran.
- en los pasillos transitados han encogido los sillones.
- tiene tanta sal la niebla que escuece en los ojos.
- las deudas de las adolescencia se pagan con cada suspiro de desilusión.
- hierve la madera si me ve bailar sola.
- las tentaciones de hojalata son para torpes. de piel y hueso. de piel y hueso.

grábate a fuego dos cuestiones:

- nada fue siempre mejor que verte deslizar los dedos por mi piano.
- las voces que se encogen tienden a desaparecer. no hay infinitos que las desdoble. ni su vértigo.