martes, 29 de marzo de 2011

Nací donde el viento confluía con un invierno de sol y escarcha,
entre un idioma cóncavo y convexo.
Fueron las aceras grises cuna.

En Madrid la luz se queda en la selva de antenas.
Las ventanas son puntos medios, guardan el calor de mediodía
y lo disponen por lotes caducos.

domingo, 27 de marzo de 2011

Baires en piel blanca.

Después de dos años y medio me cuentas que piensas en francés, que no le dices te quiero, que muere por conocer tu Buenos Aires y tú por hacer rutina su piel blanca. Después de dos años y medio sigues vistiendo la misma cazadora y manteniendo ese acento porteño que Europa no te ha conseguido arrebatar. Tampoco se te ha congelado la sangre, tu individualismo duerme  en tu cama cuando la echas de menos. Me hablas como entonces, pero ahora con más arrugas en la voz. Me dices –al final del día es lo que importa- pero  la mayoría de las veces lo único que consigo escuchar es la música de los créditos.
Dos besos y un abrazo, que el tiempo nos vuelva a cruzar, a ser posible, antes de que pasen dos años y medio.

sábado, 26 de marzo de 2011




en el espejo
el reflejo
de una silueta itinerante.

jueves, 24 de marzo de 2011



Con todo lo que llueve ya podíamos dar por perdidos los imperios de antes de ayer. El grafito dibuja solo en tu cintura espasmos y mercromina. Afilas los dedos como se afila la noche antes de quebrarse, por joven e insensata. Por inconsciente e indomable, dirías tú. Escribes en braille un te quiero en mi espalda, a la altura de mi vértigo. El cenicero derrama treguas, se confunde el humo con un recuerdo prosaico.

miércoles, 23 de marzo de 2011

El milagro es que (me) describas
carne y hueso
la terquedad de entre tus cejas.

domingo, 20 de marzo de 2011

Eres
ojos
manos
 y
lengua.
Nunca dejas de violarme el corazón.

En la ciudad sin límites

sábado, 19 de marzo de 2011

Volvíamos pasadas las cuatro, la calle se había convertido en una pasarela de promiscuidad.
Los coches eran cadáveres. De vez en cuando alguien de tacones enfilados al infierno y medias asesinas les devolvía a la vida. Exhalación entre labios prefabricados. Carne de asfalto.
El caballero de entresemana siente estrangulado el simulacro de emociones. Sube un ángel de doble sexo al asiento trasero. Bilingüismo que dibuja clítoris y semen.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Cuantas esquinas cupieron en tu infranqueable belleza de marfil y terciopelo guardaban agujeros negros que gravitaban en otras eras. Eras de jaulas vacías y esdrújulas, eras de narcisos, limones y algún que otro can mal herido. Fue la vanidad capaz de airear. Fueron miedo, dolor, asco y resignación capaces de encerrar en necrópolis odiseas. Finales sin final.

martes, 15 de marzo de 2011

Recorto Siberia por las esquinas, veo morir un galgo a los pies de su amo.

Sé que tengo inmunidad en tus pantalones.

Te pienso mientras doy vueltas a una idea: demoler el castillo de naipes donde el sábado nos divorciamos.

sábado, 12 de marzo de 2011

con nocturnidad y alevosia






Silueta de vino y lluvia.

Con nocturnidad y alevosía.

miércoles, 9 de marzo de 2011




No te laves las manos.
Y no me quieras tanto, quiéreme mejor.

martes, 8 de marzo de 2011

no vuelvas a mirar hacia aquí

La antesala del dolor, la botella en un equilibrio insultante.
Una mano amiga se derrite delante de ti
el viento encaja en la bisagra de los días.
Empiezan a dibujarse los estigmas en la piel. Todo un mapa de fracasos.
Una tela de araña de incomodidad.

domingo, 6 de marzo de 2011

M





Todas las mañanas de domingo son mañanas de domingo, aunque el carnaval palpite fuera. Somos vértices anclados a un recuerdo manchado. Entre montañas de ropa las cenizas del sábado.
M va de luto por los pasillos de mi casa, muerde los días de vino y rosas, se santigua, se deja hacer mujer en el tresillo del salón. M lleva una esquela a cuestas, un epitafio en las manos: te querré a pesar de todo.

sábado, 5 de marzo de 2011

se ahorca el hilo de la vida, costumbres de locos.
nada es para nunca.

viernes, 4 de marzo de 2011

Patio interior: joaquin sabina.




No miento, te puedo decir
- una casa sin ti es una embajada-
y besarte el destemple de los días
las mañanas ciegas, las manos desnuda,
beber de tu ombligo, ser en tus dientes.
Puedo prometerte un lunes
jurar en vano por ti,
por simple apetencia, y en ocasiones
incluso, por convicción.
-ni tan arrepentida ni encantada,
de haberme conocido lo confieso
-
porque sé que a veces
invento otras vidas
junto a otros ojos
que no tienen nombre propio,
y soñar sin acento, aún es más sencillo.
Creen en el enredo umbilical,
en la fiebre post-vértigo del sexo húmedo
en el estanque de dudas cabizbajas
cuando me sientes tan fuerte.
-y si te vas me voy por los tejados-
pero aún durmiendo a tu lado
sueño contigo.

jueves, 3 de marzo de 2011

capicueces

somos,
te escribo en la ventana, mientras se escinde un yo en mi garganta y construyes buques unipersonales.
Conocerle fue como una pieza imperfecta en un puzzle de reivindicación.
El vaso medio lleno. El ingenio esparcido por la calle al otro lado de la ventana, nuestro lado.
En formol la nostalgia, la apatía y a veces el credo.
Conocerle fueron las vísperas de pasado mañana, el tinte incoloro de los días rayados.
Te desconozco, por antojo,por volver a enmudecer.