lunes, 9 de octubre de 2017

arquitectura efímera


Escribo un verso
y espero impaciente
a que se derrame el poema:
que encuentre estructuras latentes,
un puente colgante de ingenio,
que una penínsulas de palabras
construyendo una isla para vivir un rato.

Escribo un verso:
el sol quemaba la hora punta de tus miedos,
y se apresuran otros verbos a desdecir el mediodía.
Hay una llave a punto de abrir una habitación mal ventilada:
bombea un desencuentro debajo del colchón,
como un felino espera a su presa,
en la sombra, afilando las uñas.
En la trastienda se han dispuesto los paisajes de la nostalgia:
una esfera amarilla, con urgencia por esparcir consonantes,
aglutina arritmias de nombres propios,
ciudades costeras y mares de vocales.
A veces tarareo una coma
o dejo en cursiva algún silencio.
Pero yo, que sólo puedo ser espectadora,
me ciño a los acentos y a la geometría del papel. 










jueves, 21 de septiembre de 2017

.


si te vas a convertir en recuerdo

avísame ya

prepararé la memoria




martes, 8 de agosto de 2017

Días de lluvia y flores

Abrió el verano
y en una caja de cerillas
se resguardó una golondrina.

Traían los barcos a Puerto Chico
idiomas dormidos,
gargantas prestadas,
ojos que mendigaban bahías y tormentas.

Hay una gaviota vigilando
la mañana desde tu ventana,
imitando las voces de los turistas,
velando el insomnio de los poetas.

Esta luz alberga a los habitantes de las mareas,
encierra soles menguantes,
claudica en los ojos de los viandantes
del Paseo Pereda.

Mientras tanto tú creyendo en el escalofrío,
desplegando el vértigo
inventando calles de baldosas amarillas,
dando de comer al sueño
que dibuja tu padre para ti
desde una buhardilla de agua y viento.