viernes, 22 de agosto de 2014

noches de cine y ventanas abiertas

tengo una esquirla de plata haciendo surco en un pulmón, un breviario de buena suerte en la mesilla, la misma camaradería que antes de ayer con el mando que enciende las luces del barrio.

tiras piedras sobre mi conciencia, como quien pretende despertar a quien duerme con apetito. he tatuado en un bostezo los dos lugares a los que quisiera llevarte dentro de un rato.

buenas noches y sueños rápidos,
niños del siglo xxi.

martes, 12 de agosto de 2014

luz de agosto en las postales

Cada instante necesita sus escenarios
escucho ladrar a la tarde como un san bernando sin dueño.
Los reflejos de la ventana dibujan una ciudad donde antes sólo había ceniza.
En todos tus álbumes de fotos aparece siempre el mismo gesto
como una profecía que anuncia días claros
o un sol desprovisto de ilusiones ópticas

Han imantado la suerte hacia ninguna parte
donde perdimos aquel verano la paciencia
que tardamos en derramar por las escaleras
bajando a los sótanos de los portales que nunca abrimos.

piel


Piel es asesinato

y la caricia el preludio de la alevosía.



jueves, 7 de agosto de 2014

skyline

me gustan esos lugares donde alguien ha bautizado el perfil de una montaña como la mujer dormida. siempre hay uno por horizonte, igual que ilusos por familia o mercaderes de seda en el rastro, es un cupo a cubrir.

el verano habita mi piel, le abro los poros y le alquilo la epidermis por quincenas.

llenamos el tiempo de retales: un cine, un paseo, una tarde de siesta. una acuarela en blanco donde diluir las estaciones. los verbos peligrosos traicionan la boca, los adjetivos injustos que van seguidos de convenciones para llenar el tiempo. no sé si es más vulgar la conveniencia o la soledad. encoge los hombros y sigue danzando en lenguas exóticas. hay un golpe a la vuelta de la esquina para deshacer todas las certezas que has ido acumulando como versículos de tu pequeña biblia profana. hay un golpe de los buenos, lo sé. y se te desharán los estigmas.

sábado, 2 de agosto de 2014

Nunca me enamoraría de noche (Jack Nicholson no miente)

El viento vuelve a soplar
no sabría decirte exactamente
qué es lo que hace que las palabras
se desplomen como alfombras
y creen hogares
es la extraña sensación
de estar por una vez
en el sitio idóneo
y que nada más pese
ni el mercurio, ni la masacre
ni las guerras personales.

sentir los dedos anudados a un corazón
como papel de celofán
o como escarcha
-tal vez salitre-
con calma respirando los sístoles
con transparencia los diástoles  
la dueña de todo esto sólo puede ser
la risa, que claudica en las cuevas
donde no corre el agua de lluvia
y se lleva un soplido la tristeza
clavada en el dorso de mis manos
se incendia el alma dormida.

pase por aquí una vez
tengo un dejavú de un cielo morado
con este mismo olor
con este mismo viento
chocando contra mi espalda.