sábado, 22 de noviembre de 2014

Sucede, noviembre

Ismael Serrano tiene una melancolía sobrevivida o es un superviviente de la melancolía.

Le doy vueltas a su voz quebrada mientras el sábado es tragado por el horizonte.

El skyline de Madrid  es mejor que cualquier postal de cualquier tienda de souvenirs. Lo contemplo congelado como si hubiera encerrado la ciudad en una de esas bolas de cristal que al girar sacuden nieve.

Lo contemplo como quien da el botón de pause y tuerce el gesto mirando desde fuera una imagen inmortal.


sábado, 8 de noviembre de 2014

noviembre de noche

Los niños juegan con el sonido de una carraca entre las manos, parten en dos el silbido del otoño.

Las nubes no abren al mar, nos han dejado hoy en una península de alambre y estampa.

Devolvimos todos los peces a la calle, sólo guardamos un sedal para el golpe maestro.


Contamos los ojales de la noche, cada boca de metro iluminada.

Desenredamos las palabras que hicieron falta, cosimos con tu pulso de cirujano.

E inventamos un raíl de vuelta a casa por los canales secos de Madrid.

sábado, 1 de noviembre de 2014

causalidad o casualidad

Puede que sea cierto que haya una línea vacía de predisposición. 

Puede que se nos dé bien vestirnos con nuestra piel cada mañana y abrir la boca para decir lo que se supone que debemos de decir. El abecedario fácil de la filantropía. 

Puede que llevemos en las manos los objetos costumbristas que poner sobre la mesa sin que un ápice de sorpresa sacuda hoy la ciudad o mañana. Tal vez precisamente mañana sea la oportunidad perfecta para desafinar el pecho. Llevamos servidos cuatrocientos versos torcidos y por ningún sitio he encontrado una mano que haga por enderezar lo que tiende a inclinarse a la derecha. 

Puede que cada uno dibuje las huellas de su talón de Aquiles.  

Puede que este otoño suene distinto. 

Para huir crujir hojas: pinchar aquí