lunes, 9 de octubre de 2017

arquitectura efímera


Escribo un verso
y espero impaciente
a que se derrame el poema:
que encuentre estructuras latentes,
un puente colgante de ingenio,
que una penínsulas de palabras
construyendo una isla para vivir un rato.

Escribo un verso:
el sol quemaba la hora punta de tus miedos,
y se apresuran otros verbos a desdecir el mediodía.
Hay una llave a punto de abrir una habitación mal ventilada:
bombea un desencuentro debajo del colchón,
como un felino espera a su presa,
en la sombra, afilando las uñas.
En la trastienda se han dispuesto los paisajes de la nostalgia:
una esfera amarilla, con urgencia por esparcir consonantes,
aglutina arritmias de nombres propios,
ciudades costeras y mares de vocales.
A veces tarareo una coma
o dejo en cursiva algún silencio.
Pero yo, que sólo puedo ser espectadora,
me ciño a los acentos y a la geometría del papel. 










lunes, 12 de octubre de 2015



Y si quiere llover, 
que llueva 
y nos coja donde quiera, 
yo no pienso volver a ser la de antes.


La Bebe]

domingo, 4 de octubre de 2015



Tiene los contornos tenues y el centro más extremo y duro del solsticio.

martes, 29 de septiembre de 2015

aceras por palabras




hemos perdido el juego de nuevo
encendido el cenicero
para ver que había detrás
ahora que no distingo cuando camino
en la cuerda floja de tu equilibrio
tengo la tentación de alzar la bandera
y conquistar Granada
en la urgencia de las aceras
se alquila por media docena de coincidencias
la paciencia a granel
para descontar las rosas
para soltar el amarre
y despeinar el alma


lunes, 13 de julio de 2015

Lanzarote, tierra de fuego y viento

Hay aviones que parten cargados de intenciones, de futuros imperfectos, de ansias de reencuentros o de ganas de escapar. Mi avión partía cargado de ganas, de esas que se gestan durante todo un año de esfuerzo, de apagar despertadores y encender el flexo. Ganas de desconectar, de resetear el sistema de la inercia rutinaria.

No sé donde leí que la vida es lo que sucede en verano, si es así, yo he ido a vivir donde nadie apaga el interruptor del viento.

Alberti describía Lanzarote como una tierra de fuego y viento, y no hay mejores palabras para definirlo. Es una tierra salvaje, roja y negra. Es una tierra extrema. Si hay algo que enamora más que su luz, es lo que Cesar Manrique supo hacer con ella en Los Jameos del Agua. Me quedo con cada uno de sus estratos, sus colores y sus aguas.

Malditas puestas de sol las tuyas, Lanzarote. 











jueves, 18 de junio de 2015

De antojos pre-noche de San Juan


eivissa


Tengo antojo de isla, antojo de mar, antojo de sal, antojo de viento. Tengo antojo de arena, antojo de faro, antojo de olas, antojo a deshora -sobre todo por eso es más antojo-. Tengo antojo de partir y de llegar, e incluso ,si me apuras, tengo antojo antojo de volar -o puede que esto no sea cierto-. Tengo antojo de comer a las cinco, de quitarme el reloj, tengo antojo de la marca del bikini y de hacer el muerto.

Tengo antojo de ese olor, que no sé muy bien, si es del cloro o del tomate, o la mezcla y las ensaladas aliñadas con sol y siesta. Tengo antojo de anestesiar la rutina, de quitarle el precinto a las noches de agosto, de andar descalza -siempre y a todas horas-. Tengo antojo de mañanas y de tardes tras el zumbido del verano, que no es otro que la ciudad en barbecho, introvertida y despreocupada como una quinceañera.


Tengo antojo de mojarme el corazón. Tengo antojo de que me dejen sin palabras. Tengo antojo de construir hogares de cinco minutos, tras otros cinco, y otros cinco y los otros cinco que vinieron antes. Tengo antojo de mezclar  agua y fuego y aprender del equilibrio de los elefantes. Tengo antojo de emocionarme con un paisaje nuevo, de querer decirte -mira, ¿habías visto algo igual?- y meter los instantes decisivos en un carrete en blanco y negro, para tener razones -o no- de que te me antojes. 

domingo, 10 de mayo de 2015

de vientos y volcanes

Vuelvo a encontrar mi azul
mi azul  y el viento, 
mi resplandor
la luz indestructible 
que yo siempre soñé para mi vida. 

R. Alberti]


Nos asomamos al mismo balcón y sólo algunos escuchamos cantar a las guitarras.