domingo, 30 de enero de 2011

vestida de mediodía
preparo el bisturí.

tú te quieres morir
yo enciendo un cigarro.

me gustan los días de lluvia,
me ahoga la insuficiencia.

sábado, 29 de enero de 2011

Aquella sala es redonda.De aristas curvas, curvo es su techo, entre curvas se abren las ventanas. No hay esquinas donde se arinconen los recuerdos, se retuercen por el suelo como dos amantes hambrientos. Hay estanterias curvas llenas de momentos curvos, dispuestos por colores, olores y nostalgias.
El viento unidireccional remueve la atmósfera curva, se mezcla con susurros de lenguas de idiomas y acentos curvos.

viernes, 28 de enero de 2011







Los gatos juegan entre las ruinas de una fotografía en blanco y negro. Es un espacio desolador con demasiada vida,ellos maullan, tú distingues los agudos. Ata los brazos alrededor de una ilusión: un acento portugués, una mañana fria en algún parque de madrid.
Tiende hacia delante el verbo, y las ganas ensangrentadas. Lo conjuga con fuerza, con voluntad, improvisa un soneto.Mira de reojo mis manos.






En la imagen Fiona Apple.

viernes, 21 de enero de 2011

Este año estoy perezosa para escribir sandeces cumpleañeras. Se va cogiendo tablas cada enero...Lo que si me apetece contar hoy es algo que siempre sucede, año tras años y me resulta un tanto mágico. Mi madre se pone nostálgica la noche antes de mi cumpleaños, y ayer no iba a ser menos. Acabamos cenando las dos en la cocina y hablando de banalidades del día y cansancio acumulado. Entonces cambia la mirada y me dice alguna frase como -qué deprisa pasa el tiempo-. Pero anoche me lo preguntó a mi -¿te parece que el tiempo pasa deprisa?-. No sé si pretendía medir mi reloj interno, o que le dijera alguna frase esperanzadora, alguna receta para saber apreciar un segundo y otro y otro.
Obviamente le contesté que si, que de un tiempo a esta parte el mundo está acelerado, que sufrí un sock cuando a mi hermano hace nada le puse las velas de los diecinueve, y parecía ayer cuando las estaba soplando. Que me daba por pensar hace tiempo, haciendo castillos en el aire, que tendría veintitrés cuando acabara la carrera, y de golpe y porrazo me planto allí, con lo puesto, sin avisar. Sin prisa y sin pausa, con incertidumbre.
Mi madre me seguía mirando, supongo que pasaban por su cabeza el día del parto, los momentos previos, las primeras sensaciones maternales, el sol radiante de un enero frio. También pensaría algo así como -¡insensata, me estás haciendo mayor!-, porque acto seguido se sorprendió por su edad, pero qué más quisiera llegar yo así de bien a los cincuenta. No sé lo digo, pero lo sabe de sobra. Porque la adoro. Porque yo fui la culpable, la primogénita, la niña. Yo fui la culpable de que algo en su mirada cambiara para siempre. Porque las madres tienen algo más allá de las retinas. Una barrera en la que ya no hay vuelta atrás, quedas condenada a engendrar y sentir un miedo irracional (materno) a que tu hijo sufra.

Hoy ha sido un buen día, y aunque me da pena abandonar los veintidos, porque ha sido un año increiblemente bueno, no me da pereza si los empiezo brindando con un chico lleno de magia, los amigos de siempre y los que se suman, que son la sal del día a día, con regalos ansiados, teniendo una conversación sobre literatura y que en cinco pasos nos plantemos en La Casa del Libro para que me leas: Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas, pecado mío, alma mía…

lunes, 17 de enero de 2011

Puedo ser hoy un veterano de guerra,
ir a buscarte a la salida de clase
y sacrificar toda esta locura por unos besos.

domingo, 16 de enero de 2011

Era raro, pero nunca se sintió tan intimidada como en aquellas consultas en el dentista, cuando se tumbaba boca arriba en el incómodo sillón reclinatorio. Él la elevaba unos centímetros, y con el foco cegándole por completo le miraba con sus intensos ojos verdes por encima de la mascarilla blanca.
-Abre la boca – ella obedecía e intentaba buscar un punto infinito en el que perder la vista. Tal vez aquellos minutos hubieran sido menos eternos con las persianas más bajas.

sábado, 15 de enero de 2011

Cuántas argollas…
Ahí tienes otra vez al lunes
estrangulando los vicios,
prometiendo un nuevo mundo a la vuelta de la esquina.
Perdida toda inocencia
se vive con menos miedo,
y con más consuelo.
Sí no quedan piezas vírgenes,
sí las ilusiones saben a medio gas,
sí se nos va la mano, ya nada quema igual.

viernes, 14 de enero de 2011

MÄBU




Mäbu es María Blanco,y compañia. Mäbu es más que una voz preciosa y puro carisma, Mäbu son letras llenas de experiencias y sensibilidad.

María Blanco con Tontxu
María Blanco - quiereme
Mäbu in spotify

martes, 11 de enero de 2011




Ahí estaba él, hablándole a los pies de la cama mientras ella se estiraba y pasaba la mirada de nuevo por los objetos de la estantería que ya le empezaban a ser familiares. Autores e imagenes salían de su boca mientras contemplaba la anatomía de la aprendíz de mujer.

sábado, 8 de enero de 2011

Yo bebía de un deseo distinto, de una atmósfera gris demasiado iluminada.
Nunca supe si llegó a entenderlo.

viernes, 7 de enero de 2011

La piel que habito





" creo que la película es un intenso drama que a veces se inclina por el noir, a veces por la ciencia ficción, y otras por el terror".

9 meses de espera para el nuevo parto de Almodóvar.




Más en Fotogramas.

lunes, 3 de enero de 2011

Esa rebeldía por conveniencia,
esa tierra de nadie con cuarto creciente
y habitación de invitados.
Ese lunes tras domingo, ese domingo tras de ti.