jueves, 21 de julio de 2011

Hay una mujer recostada sobre la luna, una silueta de vida y victoria entre sus piernas. Un hombre varado intenta encenderla cada noche. Ella se revela, se lamenta, confunde su piel de plata con el sudor del extranjero. No tiene memoria, tiene estigmas. Nadie le ha llevado flores, prefiere ver arder auroras.

1 comentario:

Petite Mademoiselle dijo...

Intenso, como un café solo, inteso y algo amargo.