domingo, 14 de septiembre de 2008

Hay días que amanecen poéticos,
el café sabe a café
y aún quedan dos cigarros
uno para mí
y otro para fumarme en tu ausencia.
Hay días en que el silencio solo lo interrumpen
ladridos, chasquidos, sirenas de ambulancias,
y días que amanecen poéticos
y el silencio solo se lo llevan tus bostezos,
que acaban en mi boca sin que tú
no te des ni cuenta.
Y despiertas.
Y te cuento
que hoy el café sabe a café
Y que sólo queda un cigarro que fumarnos a medias.

2 comentarios:

lahistoriadenadie dijo...

Poesía del día a día...


Precioso texto :)

Anónimo dijo...

Y mientras duermo, hay un escalofrío por cada calada que le das a ese cigarro que nunca llega a consumirse.
Tus bostezos contagiados me hacen sentirte aún más cerca.
Y te llamo, y entonces si que sabe todo a poesía.

Te quiero.