sábado, 6 de septiembre de 2008

Me sobra tierra, me falta mar...


Ultimamente ando llorando por las esquinas tu ausencia corporal, lo que siempre llame (parentesis), de besos, de lujuria y otros pecados capitales.


Una no elige los días sensibles, ni cuando de golpe -zas- te da un manotazo la melancolía.


El aire de septiembre lleva dos día soplando en mi ventana, colandose por las rendijas y alejando a gritos el verano.Huele por la noche a tierra mojada, los vecinos se resisten a dejar las barbacoas y la mezcla de olores resulta un tanto extraña.Ya no son los gatos reyes de la noche en las cuestas de mi calle, no me miran desafiantes, pensando en que momento echar a correr...


Ahora puedo esperar el autobús tomando de referencia los horarios de mayo, excusar las ausencias en los bares porque es día laborable, meterme en la rutina de lunes noche de versión española, y miercoles serie de medicos.


Me columpio saliendo en manga corta a la calle.




De pronto me siento como si me tapara los oidos y tragara saliva.El mundo se queda en letargo.




Yo le echo la culpa de todo al viento, y me quito un peso de encima porque se que seguirá soplando.






2 comentarios:

Anónimo dijo...

Septiembre tiene ese aire irrevocable de ausencias que lloran a duo en las esquinas.
Me sumerjo en el gris de la arena.

En septiembre es todavía más difícil echarte de menos.
Contemplo tus parentesis mirando al infinito.

Te quiero.

Cristina dijo...

El traicionero viento, que sigue soplando...

Si te soy sincera me gustan los días melancólicos, porque me recuerdan que en otra época tenía sentimientos mejores y me animan a buscarlos de nuevo. Pero en el futuro.

Deja que el mundo se quede en letargo, que septiembre espere un poco más, que el silencio de un Madrid más vacío vuelva para dejar sitio al tiempo. Tiempo para pensar, soñar y no tener rutina. El reloj me matará algún día.

Un beso