martes, 4 de mayo de 2010

Tengo una relación amor odio con el vértigo. Es como un dolor dulce, necesario por naturaleza, como lo que precede a un orgasmo, como cuando todo está contenido y va a estallar.
El vértigo del amor, cuando cierras los ojos y sientes como te evaporas y se pierden los límites de lo físico.Quizá en ese momento alguien fuera capaz de guardarte en una cajita o un bolsillo porque no sabes cuanto ocupas.
El miedo produce un vértigo frío...que se agudiza en la nuca y llega a descender por la espalda mientras la mandíbula se aprieta y el corazón se contrae, de golpe, quedandose por un momento el diástole sin respiración. El vértigo es todo aquello que atrae de manera irrefrenable.Es una boca hambrienta de tu debilidad. Un vicio incapaz de negar.

5 comentarios:

juan bello dijo...

aspira el sístole, ahoga el diástole, deshaz lo que el corazón construye, su ritmo mecánico, su estallido de tiempo detenido.

Reina Mugre dijo...

Pequeños placeres de la vida.

Verónica (peke) dijo...

Te gusta la adrenalia transformada en otro elemento, curioso...

besotes de esta peke.

pd. te espero por mi rincon con tu taza de cafe, siempre que quieras...

m. dijo...

:)

Virginia Roldán Pulido dijo...

Ojala yo pudiese pintar las cosas como tú, pero no para escribir, sino para acabar con ese vértigo al decírselo cara a cara.