
...si supiera yo nadar quizá jamás abandonaría tus calles.Todo el tiempo es poco, sintiendome en casa, hablando por los codos, riendo hasta doler, bebiendo la noche, la vida, el encanto y el aire.
Un paseo, un par de confidencias y ver como hemos cambiado, que estamos más apaleaos que los que nos rodean, resabios y orgullosos.
Camuflados entre luces tenues, velas en mesas de cristal. Este mediodía una caña, esta tarde un té, una cachimba y llenamos de juegos los pulmones. La gracia a base de vino italiano para salir a recorrer el barrio donde me deje media vida, y la mayoría de los sueños bohemios siempre van a dar a alguno de sus bares