viernes, 4 de junio de 2010


Las pesadillas siguen haciendo estragos en el colchón, de almohada a somier hay un cielo,dos infiernos y una boca que devora mis entrañas y escupe dolores.
Esta noche ha durado más de cinco años, y había manos y palabras que pedían que jamás despertara. Las valentias de entresemana se deshacen en las arrugas de los sueños, me pesa entonces más el sol y el viento quema las mejillas al rozar la piel huerfana de ti. Lamentas haber perdido cuerpos desnudos entre las sábanas de tu cama, consecuencia del desgaste de un alma a base de darse de bruces contra tu irritabilidad.
Mientras yo juego a pares y nones con la parte derecha de mi cuerpo,donde quedó presa la racionalidad un viernes por la tarde. En este juego lo único que acaba habiendo son perdedores.Y las ganas se desgastan, y en el lunar del dedo meñique guardo la ciudad del viento.
Cuando vence la mañana al otro lado de mi conciencia, se despide mi labio inferior de las promesas y de los vicios pasajeros que son los unicos capaces de dar cuerda al tiempo que no descuenta días de mi vida.

2 comentarios:

Meme dijo...

Yo también tengo un lunar en el dedo meñique y también perdí cuerpos entre mis sábanas... Un texto precioso, unas imágenes impactantes.

Virginia Roldán Pulido dijo...

Que bien que andes por estos lares también.