viernes, 15 de abril de 2011

No me duele la tristeza, placebo que coagula mis arterias. Se empeñan en llevarme a mar abierto para limpiar los poros de nostalgias, y sólo consiguen que se adhiera salitre a las cicatrices que una vez curo el mar. Mar sobre mar no duele. Me dejo arrastrar por sus mareas, la de sálvese quien pueda, la de vuelva usted mañana, la de un abrazo fuerte en una tarde de lluvia de febrero, la del olor de las mantas de su casa, la de la temperatura de su café. Camino hacia ti con las sienes desparasitadas y ves el funeral de una tarde de agosto prematura.




4 comentarios:

raúl dijo...

mar sobre mar no duele. con las sienes despasaritadas. poderosas imágenes. me ha encantado el texto, sí señor.

Meme dijo...

Todos los preciosos paisajes de la vida...

Laiseca Estévez dijo...

Mar sobre mar no duele/y ves el funeral de una tarde de agosto prematura.
¡¡¡QUÉ BUENO!!!
SALUDOS

Conunpiealborde dijo...

ui, nos parecemos un poquito tú y yo... :)