viernes, 6 de mayo de 2011

ayer decidí derramarme

Ayer decidí derramarme por la mesa de tu cocina, pasar las hojas del dominical que ojeabas mientras dejabas enfriar el café con leche y dos tostadas. Abrí la ventana de tu habitación para que entrara una nueva mañana. Luego te acompañé a la calle, paseamos por el barrio, eran las once y el silencio se mezclaba con el murmullo del agua que bajaba por la acera escupida por una boca de incendios destartalada. Saludaste a un compañero de trabajo en la calle minas, compraste tabaco en el estanco de siempre, y justo en frente, en la tienda que hacia esquina, dos kilos de naranjas. Alargaste lo que quedaba de mañana en una terraza con una clara, y de reojo e intentando que no me percatase, mirabas las piernas desnudas de las transeúntes. Turistas japonesas, universitarias remilgadas, veinteañeras de labios rojos y gafas de pasta.
Cocinaste inapetente el segundo plato, una lubina exageradamente grande como para no compartirla. Me abandonaste entre las espinas y el postre, quizá porque recordaste que siempre preferí el emperador o ese bacalao fresco que preparabas al horno con salsa verde. Te odiaste en aquel momento por haberme llevado a pasar la mañana contigo, echaste pestes sobre mi recuerdo, abriste la ventana de la cocina esperando que me replegase y saliera volando.
-adiós pequeño rock&roll.

5 comentarios:

Clementine dijo...

Tienes un don. Eso que haces con las palabras es increíble, no puedo evitar pasarme por aquí cada vez que puedo, y te leo, y me lleno por dentro.

Susan Urich dijo...

Eso, eso, lo que dice Clementine: tienes un don. Siempre he pensado que de pronto cosas como un paseo en la mañana no tienen relevancia en absoluto para ser contadas, ah, pero vienes tú y lo cuentas de esa forma y no solamente tiene relevancia, sino que se abre la puerta a un pequeño mundo, hay que agachar la cabeza para entrar, y ahí se nota que si bien las cosas parecen cotidianas, hay algo respirando detrás de las paredes. Me gustan varios textos tuyos, pero creo que este es el que me agrada más. Un saludo.

Lou dijo...

Coincido totalmente con los dos comentarios anteriores. Siempre alegra pasarse por aquí, lo podríamos catalogar como uno de esos pequeños placeres de la vida de los que Amélie habla.

Meme dijo...

Somos compañeras de despidos del rock. Cada día te quiero más, camarada.

Judit Mengual dijo...

¡cómo me gusta el rock'n'roll!