domingo, 15 de mayo de 2011

No hay días de más, hay razones de menos

y un mal trago acelerado en el último bar

antes de que me propusieras saltar a las vías.

Esperamos impacientes a que nos atropellara el primer tren

como antes lo hicieron los agravios

pero no pasó, doscientos catorce metros antes

cambió de raíl. Y allí nos quedamos

con desenfrenos populosos, sin escena del sofá.

No hay días de más, hay razones de menos.

5 comentarios:

J. dijo...

Per-fe-cto. Con este has conseguido una musicalidad impactante. Tal vez me ha parecido un poco fría la forma de enfocar los finales, pero adecuadamente madura, como viendo cosas desde la perspectiva. NO sé si era eso lo que querías, pero me has hecho sentir desde la lejanía.

juan bello dijo...

y excusas de sobra

BluesEnRe dijo...

ves en color lo que los demás vemos solamente en blanco y negro.

Sergio dijo...

Los días siempre son de menos, quizá sea lo único que tenemos y verdaderamente es nuestro: el tiempo que tan mal sabemos gestionar.
...nada más.

Susan Urich dijo...

Uf! Confieso que este texto me mató.